
Las células inmaduras, llamadas hematopoyéticas, que son las encargadas de formar las de la sangre.
Por eso tienen la capacidad de convertirse en glóbulos blancos, que luchan contra las infecciones; glóbulos rojos, que transportan el oxígeno, y plaquetas, que ayudan a coagular la sangre.
¿Cuándo se requiere un trasplante?
Cuando la médula ósea es incapaz de producir cantidades suficientes de estas células o cuando lo hace de manera anormal.
¿Qué tipo de trasplantes hay?
Autólogo: el paciente recibe su propia médula extraída antes de someterse a tratamientos contra el cáncer, por ejemplo, o en etapas tempranas de la enfermedad.
Singénico: recibe la médula ósea de su gemelo idéntico.
Alogénico: recibe las células de los hermanos, de los padres o de un donante externo pero compatible.
Cordón umbilical: las células del recién nacido pueden guardarse y usarse después.
¿Cómo se sabe si un donante es compatible?
Cada persona tiene un complejo distinto de proteínas llamadas 'antígenos leucocitarios humanos (HLA)' en la superficie de las células. Se busca que los del donante sean iguales a los del paciente, para evitar un rechazo. Por lo general, los más compatibles son los parientes cercanos.
¿Qué complicaciones tiene?
Puede presentarse un rechazo del trasplante. Para evitarlo, el receptor debe ser sometido a un tratamiento celoso para suprimir sus sistemas de defensa. Esto lo hace susceptible a las infecciones.
También puede haber hemorragias, dolor y la enfermedad de injerto contra huésped: células de defensa nuevas, que produce la médula implantada, no reconocen los órganos ni los tejidos del cuerpo del receptor y lo atacan.
¿Qué tan efectivos son los transplantes?
Por lo general son muy efectivos y, bien indicados, pueden acarrear la cura total.
ASESORÍA: CLARA PRATO, HEMATÓLOGA DE LA UNIVERSIDAD DEL ROSARIO.
'Recibí la médula de mi hermano'
'Hace 15 años me diagnosticaron leucemia mieloide crónica, que afecta la producción de glóbulos rojos. Sugirieron hacerme un trasplante de médula ósea y mi hermano fue el más compatible. Tras el procedimiento duré un mes dentro de una burbuja: debían bajar mis defensas para evitar que mi organismo rechazara las nuevas células. Estas empezaron a remplazar a mis células enfermas; no obstante, al encontrarse dentro de un cuerpo extraño, lo atacaron. Tuve dermatitis y problemas de coagulación.
A los seis meses me quitaron los medicamentos que suprimían mis defensas. Ahora estoy bien'.